| Producción estatal |
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En 1973 el Estado costarricense asumió la tarea de producir imágenes cinematográficas y fundó, con el apoyo de la UNESCO, un Departamento de Cine adscrito al Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes. El proyecto logró reunir a un grupo de jóvenes profundamente críticos de la realidad nacional y en poco más de diez años se filmaron unos 75 documentales en 16 mm. "Dar voz a quien no la tiene" fue el lema con el que se inició la producción del Departamento de Cine que en 1977 pasó a convertirse en el Centro Costarricense de Producción Cinematográfica (CCPC). La producción realizada en estos años podría dividirse -grosso modo- en tres etapas. La primera -de 1973 a 1976- son “los años combativos”, con temáticas de gran preocupación por los problemás más acuciantes del país. La pérdida de los recursos naturales, la desnutrición, el alcoholismo, la delincuencia, la prostitución, el abandono del campesinado y la dependencia del país de intereses extranjeros son algunos de los temas tratados por estos jóvenes cineastas en esta primera etapa. Si bien estos trabajos tuvieron una gran acogida por parte del público y las autoridades en un primer momento, pronto se evidenció la contradicción que sustentaba al proyecto. No era posible que una entidad estatal fuera la encargada de denunciar los más graves problemas de la sociedad y, por lo tanto, la incapacidad del Estado para resolverlos. El Ministerio de Cultura empezó a ser duramente criticado por otras instancias gubernamentales y los roces culminaron con la censura del filme Costa Rica: Banana Republic (1976), y la renuncia de la Ministra de Cultura de entonces, Carmen Naranjo, en mayo de 1976.
La crisis económica de principios de la década de los ochenta dificultó la producción cinematográfica, la cual se fue haciendo cada vez más esporádica. No obstante, se podría destacar un tercer momento en el cual los cineastas incursionaron en la ficción y regresaron a temas polémicos: la invasión de modelos de consumo a través de la televisión, la guerra en Centroamérica y la explotación de la mujer fueron algunas de las problemáticas tratadas en esta última etapa de producción. Por otra parte, el video se había popularizado desplazando la producción cinematográfica, que se tornaba muy costosa. Asimismo, a partir de 1986 el Centro de Cine volcó sus esfuerzos a colaborar en la megaproducción internacional El Dorado y la labor de producción interna se paralizó. A partir de ese momento el soporte estatal al audiovisual ha consistido en labores de difusión y ocasionales apoyos a la producción independiente. Entre los títulos más representativos del cine producido por el Estado encontramos:
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